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DIRECTRICES SOBRE EL CONSENTIMIENTO INFORMADO (C.I.)

 

Objetivo.

 
El consentimiento informado es esencial en la responsabilidad del cuidado de la salud.
 

 

El proceso de consentimiento informado permite al paciente, padre o tutor, en el caso de menores,  participar y decidir en el tratamiento recibido. El consentimiento informado además puede disminuir la responsabilidad legal del profesional sanitario ante posibles reclamaciones asociadas a malentendidos. El consentimiento informado está recogido por los estatutos y jurisprudencias de las diferentes administraciones, por lo que los responsables del cuidado de la salud oral deberían estar al día con respecto a las leyes y regulaciones relacionadas.
 

Método.

Este protocolo se ha desarrollado tras consultar con expertos médicos y legales, además de una revisión bibliográfica que incluyó una búsqueda en MEDLINE utilizando términos como “consentimiento informado”, “consentimiento pediátrico” y “consentimiento”.
 

Desarrollo.

El consentimiento informado es el proceso para proveer al paciente o, en el caso de un menor o adulto disminuido, al padre o tutor legal de una adecuada información con el fin de que pueda decidir acerca del tratamiento que se va a realizar al paciente. Según la Asociación Americana de Ética Dental “el odontólogo debería informar al paciente acerca del tratamiento propuesto y acerca de alternativas razonables, de forma que permita al paciente llegar a estar involucrado en las decisiones de tratamiento”.
 
En Estados Unidos, las leyes estatales y las decisiones de los tribunales determinan los criterios para el consentimiento informado. En 1914, el tribunal del estado de Nueva York dictaminó  que  “todo ser humano adulto y capacitado psicológicamente, tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo”. Aunque la mayoría de los casos se referían a otros profesionales sanitarios, los encargados de la salud oral deberían seguir las reglas establecidas en los casos anteriores. La Corte Suprema de Dakota del Norte decidió que las leyes relativas a un médico en relación al deber de obtener el consentimiento informado también eran aplicables al odontólogo.
 
La Ley, en general, tiene varios criterios sobre cómo proporcionar a un paciente o padre / tutor, la información necesaria, como parte de un consentimiento informado. En Estados Unidos, algunos Estados siguen un “éstandar orientado al paciente” que consiste en ofrecer la información que un paciente “razonablemente prudente” en determinada situación clínica desearía conocer; otros Estados siguen un “estándar orientado al médico” que consiste en ofrecer la información  que un profesional de la salud considera razonable ofrecer a un paciente en determinada situación clínica, y, en otros, se sigue el modelo híbrido que combina ambas orientaciones.
 
Cualquiera que sea el estándar que se aplica, el profesional debe revelar la información que considera importante para el proceso de toma de decisión del paciente, y advertir sobre la posibilidad de muerte o lesiones corporales graves cuando éstas existan relacionadas con el procedimiento que se va a realizar. El proceso de consentimiento informado en general, excluye las consecuencias adversas asociadas con un procedimiento simple, si el riesgo de que se produzca se considera remoto.
 
Por lo general, se entiende que la persona que otorgue el consentimiento debe ser él mismo si es mayor de edad. De los pacientes menores de edad o adultos con disminución de la capacidad mental se obtiene el consentimiento a través de sus padres o tutores legales. En ocasiones, el adulto que acompaña al paciente pediátrico puede no ser un tutor legal permitido por la ley para otorgar el consentimiento a los procedimientos médicos; algunos ejemplos son: abuelos, padrastros, padre/ madre no custodio en casos de divorcio, cuidadores, o amigos de la familia.
 
Los niños que se encuentran en hogares de acogida o bajo custodia del Estado podrán estar acompañados por un cuidador, que puede o no estar autorizado para dar el consentimiento ante procedimientos médicos, en función de la legalidad vigente. Es aconsejable que el odontólogo obtenga una copia de las órdenes judiciales para poder verificar quién está autorizado a dar el consentimiento ante el tratamiento de un determinado paciente.
 
Una opción a considerar es la obtención de una autorización de padre/ madre o tutor, a través de un consentimiento por poder o poder notarial que permita a cualquier otro individuo tomar las decisiones de tratamiento dental a un niño. En las situaciones en las que individuos que no son padres/ tutores llevan normalmente al niño al consultorio dental, esto puede ayudar a eliminar dudas sobre si la persona tiene la autoridad legal para prestar consentimiento informado o no. Sin embargo, es conveniente que los profesionales consulten a su propio abogado para, por un lado, conocer cuál es la legalidad vigente y, por otro, decidir qué forma van a actuar en su consulta.
 
Aunque se considera que el consentimiento otorgado de forma “oral” es suficiente, en algunos lugares, se requiere el consentimiento por “escrito” antes del tratamiento de un paciente. Aún cuando no sea lo dispuesto por la ley del Estado, el consentimiento por escrito es aconsejable, ya que puede disminuir la responsabilidad derivada de la “falta de comunicación”.
 
Algunos estudios han demostrado que, incluso cuando aparentemente se ha presentado una adecuada información a los pacientes, su capacidad de entender plenamente la información puede ser limitada. Suplementos tales como folletos informativos y videos pueden ser útiles para el paciente, el padre custodio o tutor legal para la comprensión de una propuesta de procedimiento.
 
La comunicación oral entre dentista y paciente, es importante en la expedición del C.I. ya que el acto de otorgar el C.I. no se debería reducir, únicamente, a rellenar un formulario. El formulario de C.I. deberá documentar la información oral de la propuesta de la terapia, incluyendo los riesgos, beneficios y posibles alternativas de tratamiento. Cuando se utiliza un formulario, lo mejor es utilizar palabras sencillas y frases, evitando términos técnicos, a fin de que pueda ser fácilmente comprendido. En ocasiones, los tribunales han determinado que un consentimiento no satisfacía los requisitos del mismo, por amplio e inespecífico.
 
El C.I. debe, cuando sea posible, obtenerse en un día separado del de tratamiento y el médico debe evitar disminuir los riesgos implicados en la terapia propuesta.
 
Los apartados que aparecen en un formulario de C.I. deberían incluir:
 
  •     - Nombre y fecha de nacimiento del paciente.
  •     - Nombre, relación con el paciente, y  base jurídica del adulto para poder prestar su consentimiento en nombre del menor.
  •     - Tratamiento, alternativas al tratamiento y riesgos.
  •     - Secuelas potenciales adversas específicas al tratamiento.
  •     - Un espacio donde el paciente o su padre / tutor indica todas las cuestiones que se han preguntado.
  •     - Un espacio para las firmas de dentista, padre o tutor legal, y un testigo, que puede ser una de las auxiliares del gabinete.
 
Los formularios de C.I. deben ser para cada procedimiento específico, contemplando las múltiples formas que puedan ser necesarias; por ejemplo, los riesgos asociados con el procedimiento de restauración serán diferentes de los asociados a una extracción. Habrá que aconsejar al paciente con precisión respecto a cada procedimiento propuesto.
 
El C.I. para los procedimientos de manejo de la conducta o de sedación deberían obtenerse separados de otros procedimientos.
 
Asimismo, puede ser necesario actualizar el C.I. como consecuencia de cambios en los planes de tratamiento. Por ejemplo, puede decidirse que un diente temporal previsto inicialmente para terapia pulpar es inviable a la hora de realizar el tratamiento; el C.I. debe ser actualizado para reflejar el cambio en el tratamiento.
 

RESUMEN.

 
El Consentimiento Informado, es el proceso por el cual se proporciona al paciente o, en el caso de un menor de edad o adulto incapaz, al padre custodio o tutor legal la información relevante sobre el diagnóstico y necesidades de tratamiento del paciente a fin de que la decisión sobre el tratamiento la pueda tomar el paciente o padre, madre o tutor legal.
 
Cada administración posee su propia jurisprudencia acerca de la regulación del consentimiento informado. Algunos estados permiten el consentimiento oral, que debe ser documentado en el expediente médico, mientras que otros pueden requerir el consentimiento por escrito.
 
Los profesionales de la salud deben revisar las leyes vigentes para determinar su nivel de cumplimiento. El formulario de C.I. debe ser un procedimiento específico, utilizando términos sencillos, y no declaraciones excesivamente amplias. 
 

Cuando un profesional de la Salud utiliza un C.I., en el mismo debe incluirse:

 
  1. Nombre y fecha de nacimiento del paciente.
  2. Nombre y relación con el paciente pediátrico / base jurídica sobre la que la persona está consintiendo en nombre del paciente.
  3. Descripción del procedimiento en términos sencillos.
  4. Descripción de posibles efectos adversos conocidos específicos al procedimiento a realizar.
  5. Alternativas de tratamiento reconocidas profesionalmente o basadas en la evidencia de la terapia propuesta y riesgos.
  6. Lugar para reflejar todas las preguntas realizadas por los padres o tutor legal y su respuesta adecuada.
  7. Lugar para la firma de los padres o del tutor legal, dentista, y un miembro como testigo.
 
 
 
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