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Elementos indispensables.

Dientes sanos con una alimentación sana.

29/01/2009 17:25 - Por:
La alimentación es determinante en el estado de la salud en general e influye, por tanto, en el estado de la salud bucodental. Respecto a la salud bucodental, existen elementos cuya participación en la formación y salud de los dientes y las encías es fundamental. Entre ellos destacan el calcio, el fósforo, el flúor, las vitaminas D y A y las vitaminas del grupo B.

Estos nutrientes, esenciales para la formación y mantenimiento de las estructuras del organismo en general, y de los dientes y encías en particular, son indispensables en la dieta a todas las edades si queremos conseguir y mantener una boca sana y una sonrisa bonita. La leche y los productos lácteos son un grupo de alimentos que constituyen una fuente excelente de la mayoría de estos elementos.

El calcio

El calcio es un elemento imprescindible en la formación de los huesos y los dientes. El 99% del calcio existente en nuestro cuerpo se encuentra en ellos. El 1% restante está en la sangre, en el líquido extracelular y en el tejido graso o adiposo.

El calcio es necesario para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la contracción muscular, para la coagulación de la sangre y para el funcionamiento del corazón y el mantenimiento de la presión arterial, entre otros.

Se recomienda una cantidad media de 1,2gr de calcio al día.
 

Si no se ingiere una cantidad suficiente, el organismo se ve obligado a extraerlo de los huesos para asegurar este 1%. Con ello, los huesos se debilitan por lo que, no sólo se favorece la aparición de la osteoporosis, sino también de enfermedad periodontal. En el plano bucal el hueso que acusa antes la pérdida de calcio es el hueso alveolar, que es el que soporta al diente; por ello, el diente va perdiendo su soporte y aumenta su movilidad.

Al aumentar el consumo de calcio se han encontrado mejoras en los procesos inflamatorios y en la movilidad dental. Por esto es especialmente conveniente aumentar el aporte de calcio en personas que sufren enfermedad periodontal.

La principal fuente de calcio para nuestro organismo es la leche y sus derivados. El aporte óptimo de calcio se consigue con unos cinco o seis vasos de leche, tanto entera como desnatada, cinco o seis yogurt o unos 150gr de queso en porciones, manchego o de bola. Hay otros alimentos que contienen calcio como los cereales, las verduras u hortalizas de color verde oscuro, las nueces, las habichuelas y el pescado pequeño que pueda comerse con espinas como sardinillas o boqueroncillos.

El fósforo

El fósforo es el segundo mineral más abundante del organismo y su metabolismo está muy relacionado con el del calcio. Junto a éste, constituye la estructura de los huesos y los dientes. Entre otras funciones, contribuye a mantener la actividad del sistema muscular y el equilibrio ácido-base del organismo.
 
Lo encontramos en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados, los huevos, el pescado y también en alimentos de origen vegetal como las legumbres, las nueces o los calabacines.

El flúor

El flúor en su forma elemental es un gas y está dentro del grupo de los halógenos. Es el más electronegativo de todos los elementos, por lo que tiene una gran reactividad. Por ello, en la naturaleza se encuentra frecuentemente asociado con otros elementos como el calcio.

El Flúor se encuentra en las aguas a diversas concentraciones según la región geográfica y en alimentos como el té. Está presente en menor cantidad en otros alimentos de origen vegetal como tomates, judías, lentejas, cerezas, patatas. En animales, lo encontramos en la caballa, sardina, hígado de vaca, pescados frescos, etc.

Se considera que la concentración de flúor en los alimentos y fuentes conocidas de flúor no debería exceder de 1ppm (parte por millón) o mg/lt para considerar su ingesta como “segura”.
 
Su ingestión por encima de los límites aceptados como normales está contraindicada, ya que un exceso de dosis puede alterar las estructuras ósea y dental provocando lo que se conoce como fluorosis.
 
Los dientes son muy sensibles a los agentes externos durante el período de su formación y es durante este período cuando tienen lugar las malformaciones dentarias que se van a dar. Una vez malformado el diente queda así toda la vida de la persona.
 
En la boca, el flúor es efectivo a nivel local o tópico ya que reacciona con los cristales de hidroxiapatita del esmalte formándose fluorapatita que es más resistente a la acción de los ácidos orales que actúan en la formación de la caries dental.
 
Por tanto, está especialmente contraindicada la administración de suplementos fluorados en forma de gotas o pastillas ya que, en mayor o menor medida, provocarán fluorosis, tanto ósea como dental. Unicamente se admite la administración de suplementos fluorados en niños con alto índice de caries y siempre, diagnosticados y tratados por su odontopediatra.
 
Al respecto, es muy importante saber qué se les da a nuestros niños ya que existen productos en el mercado que exceden en muchísimo las cantidades consideradas normales de concentración de flúor. Existen aguas embotelladas, con y sin gas, con concentraciones hasta de 7,8mg/lt y, además, no lo indican en su etiquetado.
 
La vitamina D

La vitamina D tiene una importante función en el mantenimiento de la salud ósea y dental, ya que facilita la absorción de calcio y fósforo, los cuales son necesarios para tener huesos y dientes sanos, y para mantener en buen estado nuestro sistema nervioso. Además, mantiene los niveles adecuados de calcio en sangre.

La vitamina D la encontramos en el pescado azul, aceite de hígado de pescado, margarina, huevos, leche y productos lácteos. Una parte de esta vitamina se forma en la piel por acción de los rayos solares, de ahí la importancia de exponernos moderadamente al sol.  

La vitamina C

La vitamina C, además de intervenir en la formación de glóbulos rojos, favorece la absorción del hierro, aumenta la resistencia a las infecciones y tiene una acción antioxidante o antienvejecimiento celular. Además, la vitamina C tiene un papel importante labor en el desarrollo y mantenimiento de la salud de dientes y encías. Interviene en la síntesis de colágeno de las encías y del resto del organismo.
 
El colágeno es necesario en la formación de la piel, músculos, vasos, órganos internos, etc. y su función es fundamental en los procesos de reparación y cicatrización de estos tejidos.

Interviene, también, en la formación de cartílago, tendones y huesos. Por otro lado, la vitamina C protege la integridad de los vasos sanguíneos, manteniendo su adecuada permeabilidad, con lo que a nivel del periodonto protege de los ataques bacterianos.

Por todo ello, el déficit de vitamina C produce una menor resistencia a las infecciones y una alteración en la cicatrización de las heridas que se hace más lenta. Si el déficit es pronunciado, se producen síntomas como tumefacción y hemorragia de las encías y facilidad para que salgan hematomas con golpes mínimos.

Si progresa, se producen pérdidas dentarias. Estos son los síntomas característicos del escorbuto. Esta enfermedad era frecuente en los marineros que se embarcaban largas temporadas sin consumir fruta fresca.
 
La vitamina C se encuentra, principalmente, en las frutas conocidas como cítricos (naranja, limón, mandarina, pomelo, etc.), kiwi, soja fresca, tomates, pimiento verde, lechuga, patata, coliflor, etc.

La vitamina A

La vitamina A es una vitamina liposoluble fundamental para el buen estado de la piel y las mucosas e interviene en la función de la visión. Es importante para el desarrollo del sistema nervioso y la formación de hormonas sexuales. Además, interviene en la formación y desarrollo de los huesos y los dientes, previene las infecciones y tiene función antioxidante y anticancerígena.

Su déficit produce alteración de la estructura de huesos y dientes y resecamiento de las mucosas con lo que aumenta la predisposición a caries e infecciones.
 
Se encuentra en alimentos de origen animal (en forma de retinol) como pescado azul, hígado, yema de huevo, mantequilla, queso, leche entera o enriquecida. También se encuentra en alimentos de origen vegetal (en forma de betacaroteno) como albaricoque, melón, zanahoria, mango, melocotón, espinacas, coles de Bruselas, tomate, nísperos, etc.

Vitamina B1

La vitamina B1 o Riboflavina, tiene varias funciones como la participación en la formación de anticuerpos y glóbulos rojos y el mantenimiento de una piel y unas mucosas sanas. Su déficit produce glositis (inflamaciones de la lengua), estomatitis angular (fisuras o grietas en la piel que se irradian desde los ángulos de la boca y a veces hasta la mucosa bucal) y queilosis de los labios (fisuras dolorosas en los labios superior e inferior).

También se asocian a la deficiencia de vitamina B2 alteraciones del cristalino del ojo y de las mucosas de la boca y del resto del cuerpo. Su administración mejora todas estas lesiones.
 
Son fuentes de vitamina B2 la leche, queso, huevos, hígado, legumbres, vegetales verdes y levadura de cerveza.

Vitamina B6

La vitamina B6 o Niacina, tiene varias funciones en el organismo entre las que se encuentran un papel fundamental en el funcionamiento del sistema nervioso y en la síntesis de hormonas sexuales. Pero además mantiene la salud de la piel. Parece ser que tiene un papel importante en la prevención de la periodontitis.
 
Su administración mejora la inflamación de la lengua o glosistis y la lengua atrófica, en que la superficie de la lengua se ve alisada, generalmente enrojecida, carece de las papilas normales y puede ser dolorosa.

La niacina se encuentra en el hígado, carnes magras, cereales, legumbres y levadura de cerveza.

Vitamina B12

La vitamina B12 o cianocobalamina tiene importantes funciones en el organismo como la participación en la maduración de glóbulos rojos, en la absorción de hierro, en la estructura del sistema nervioso y en la síntesis de ADN.

Se postula la corrección de los déficit de vitamina B12, ya que mejora las periodontitis.
 
Las fuentes alimentarias son: carnes, vísceras, huevos, pescados y productos lácteos. Esta vitamina no está presente en alimentos de origen vegetal, por lo que falta en regímenes vegetarianos estrictos.
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